Hace poco volví a trabajar con Elisabet Dresbach Interiors, una clienta con la que ya he compartido varios proyectos. Esta vez le tocó encargarse de la reforma completa de un piso, y lo cierto es que quedó precioso.

Cada espacio tiene su punto: madera bien elegida, piedra natural, cristal texturizado, luces que crean ambiente… Todo muy cuidado, pero sin que resulte forzado. Se nota que detrás hay criterio y un equipo que sabe cómo plasmar las ideas.

A mí me tocó la parte de enseñarlo durante la sesión PRO. No solo hacer fotos del espacio en general, sino también fijarme en los materiales, los pequeños detalles, las texturas, la forma en que entra la luz. Porque al final no se trata solo de ver una cocina o un baño bonitos, sino de imaginarte viviendo ahí. Y eso se transmite con imágenes bien pensadas.

A veces se nos olvida que una foto no es solo para mostrar cómo ha quedado algo. En interiorismo, las fotos también sirven para contar una historia, para poner en valor el trabajo que hay detrás. Y cuando esa historia conecta con quien la ve, el proyecto gana mucha fuerza.

Si tú también tienes algo especial entre manos y quieres enseñarlo bien, ya sabes dónde encontrarme.